COMER Y VIVIR EN NAVIDAD

Comer y vivir en navidad, no es fácil para quien sufre un trastorno alimentario y su entorno cercano, puesto que suelen ser fechas que se viven con mucha angustia.

La Navidad llega cargada de comida: turrones, polvorones, pastas y aperitivos, comidas. Además  de largas comidas familiares, de empresa, de amigos o compañeros; y encuentros con personas que habitualmente no vemos.

En la Clinica CTA trabajamos la Navidad, tanto con los pacientes como con sus familiares, desde antes incluso de que se empiecen a adornar las calles con luces de Navidad. ¿Cómo lo hacemos?

Comenzamos nuestros preparativos tratando de desmitificar la idea de que “la navidad engorda”. Redefinir la Navidad como un tiempo de descanso, familia, amigos y sorpresas, y no en términos de excesos, también se hace necesario para afrontar estas fechas con mayor ánimo y motivación.

Conforme se aproximan las fechas les ayudamos a organizar todo lo relativo al tiempo de ocio y las reuniones sociales y familiares.

El tiempo libre no planificado suele propiciar estados “ociosos y de aburrrimiento”, y esto fácilmente desencadenar pensamientos muy recurrentes en este tipo de pacientes acerca del cuerpo, de lo que se ha comido, lo que se va a comer… Es por ello que sugerimos una buena planificación de las fiestas con actividades agradables, tanto dentro como fuera de casa, que puedan favorecer un estado de ánimo positivo.

Sin embargo, enfrentarse a los comentarios que suelen surgir del reencuentro con familiares y amigos no es fácil para ellos/as. “¡Qué delgada estás María!” “¡Este año no te pases con los dulces, Ramón!”, incluso algunos tan comunes como “¡Qué bien te veo!” suelen vivirlos con culpabilidad, rabia o incredulidad. La familia más próxima podrá ayudarles desviando este tipo de comentarios hacia otros temas de conversación, y ellos/as aprenden a afrontar estas situaciones, muchas de las cuales se han trabajado previamente en terapia.

De cara a las comidas y cenas de celebración, nuestro trabajo no se limita a la propia ingesta. Con suficiente antelación nuestros/as pacientes decidirán la ropa que van a vestir ese día. Dejar esa elección para el último momento podría conllevar un estado de ansiedad que perfectamente se puede evitar.

Los momentos previos a la reunión familiar los dedicarán al registro de emociones y preparación para el momento de sentarse a la mesa (suele ser de gran ayuda hacer un poco de relajación, meditación o respiraciones). Los familiares sabrán que deben respetar este espacio para ellos, y permitirles encargarse de decorar la casa para recibir a la familia, recoger a algún familiar u otras tareas que no impliquen contacto con la comida.

Los pacientes también conocerán con antelación cuál será su menú y en ningún caso será necesario que prueben alimentos para los cuales no están preparados/as. Para ellos/as ya es un logro enfrentarse a las típicas mesas llenas de comida y poder manejar  su ansiedad. La posición que ocupen en la mesa, generalmente en un extremo o en un lugar discreto junto a un familiar que les pueda servir de apoyo si lo necesitan, les permitirá sentirse mas cómodos/as y seguros/as.

Finalmente, respetar unos horarios de sueño y evitar el alcohol es fundamental para mantenerse estable en estas fechas. Las resacas conllevan malestar e irritabilidad y son claros predictores de descontroles alimentarios en ciertos pacientes. Los familiares entienden que deben facilitar al máximo la posibilidad de que sus hijos/as o parejas puedan cumplir unos horarios de descanso y que es importante acompañarles en sus rutinas e indicaciones en lo posible.

Renunciar a pasar unas navidades  habituales es parte del esfuerzo  de pacientes y familia. Pero lograr superar estas fechas sin grandes complicaciones es muy gratificante para todos ellos y finalmente descubren  otras formas divertidas  de pasar la Navidad que genera seguridad  y confianza.

Feliz Navidad a todos!!!!

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