¿VERDURAS EN EL DESAYUNO? SÍ, VA EN SERIO!

Te has planeado la ingesta de verduras en el desayuno? Todos tenemos claro que consumir frutas y verduras es importante para nuestra salud, incluso a muchos se nos ha quedado grabada aquella campaña de “5 al día” en la que la palma verde de una mano con un dedo de cada color representaba las frutas y verduras que se aconseja consumir diariamente. Lo que poca gente sabe es que 5 es la ración mínima diaria.
Son muchos los que, sin saberlo, llegan a ese mínimo: verdura en la comida, verdura en la cena, fruta de postre en comida y cena, y alguna que otra que cae por ahí.
Aún así, es posible que, aquellos que se ciñen a las 5 raciones, no es que pretendan cumplir con la papeleta y ya, sino que no se han planteado que existen más posibilidades de incluir este grupo de alimentos (en especial, las verduras) en otras ingestas. Tenemos ciertos esquemas muy integrados en nuestro hábito alimentario.
El ejemplo más claro es el del desayuno. Leche, tostadas, cereales o bollería y si acaso, fruta, es el típico desayuno español. Las tostadas, en el mejor de los casos, con tomate rallado y aceite de oliva, o simplemente con aceite de oliva.
Los almuerzos y meriendas de la gente en general suelen parecerse mucho a los desayunos. Los bocadillos son más frecuentes en el caso de los niños (aunque cada vez se están sustituyendo más por productos ultraprocesados) pero es menos frecuente adultos.
Ese es el esquema más “aceptado” en la cultura española. Pero no tiene por qué ser necesariamente así.
Hablar de las “sobras” de la cena no es nada “chic” como consejo para dar en consulta dietética, pero la realidad es que uno no se va a poner a preparar unas verduras al horno nada más levantarse para desayunárselas. Sin embargo, renunciar a algunos de los componentes vegetales de la comida o cena del día anterior es estar perdiendo una valiosa oportunidad de ampliar la oferta saludable, no solo por el hecho de que incorporar este grupo de alimentos en una ingesta más, sino por estar desplazando a otros grupos menos saludables. Y esto un día, y otro y otro… puede contribuir indudablemente a la salud de la persona.
Si todos juntos nos ponemos de acuerdo y conseguimos romper esos esquemas preestablecimos podremos acercarnos a las recomendaciones de una de las mejores guías de alimentación, el Plato Saludable de Harvard.

 

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