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¿Cómo curarse de un TCA? ¡Testimonio real!

Hoy os traemos el testimonio real de nuestra paciente Paula. Una chica de 17 años que se encuentra en proceso de vencer y curarse de un Trastorno de Conducta Alimentaria.

“¡Hola! Mi nombre es Paula, y soy una chica de 17 años que puede decir que está superando un TCA.

¿Sabes lo que es un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA)? La respuesta, probablemente, sea un no. Yo misma no lo sabía hasta hace algo menos de un año…cuando empecé a notar que algo no iba bien en mi vida, cuando notaba que mi mundo se venía abajo y ni siquiera sabía qué me estaba pasando.

La gran desinformación acerca de los TCA, hace que apenas se sepa de ellos, cuando son, sin duda, uno de los problemas más comunes referidos a salud mental entre jóvenes.

Para que quede claro: un TCA es una enfermedad mental que NO se elige, porque al fin y al cabo, ninguna enfermedad se elige.

UN TCA es un trastorno mental que no entiende de clases, no entiende de sexos, no entiende de edades. Un TCA es una enfermedad que te puede tocar, o no, en la que influyen muchas, muchas cosas. Y que, sobre todo, se aleja mucho de lo poco que nos venden y se conoce: es mucho más que un bajo peso, la obsesión por el mismo, o un cuerpo de extremada delgadez.

Lo que no sabes de los Trastornos Alimentarios

Sin embargo, no estoy aquí para hablar de qué es realmente un TCA…hoy no.

Cuando escribo este testimonio real es 2 de junio, día mundial de la lucha por los TCA, quiero hablar del lugar que a mí, y a muchas otras personas como yo, nos ha salvado la vida: La Clínica CTA.

Mi historia empieza después de un confinamiento desastroso y un verano todavía peor, que termina con mi ingreso en el Hospital de Día en Valencia.

Recuerdo el día que me dieron la noticia. El miedo me inundó de tal manera que no pude parar de llorar. La incertidumbre me ahogaba porque ni siquiera sabía qué me sucedía, adónde iba a ir, y qué me iba a pasar. Después de todo «el problema es solo con la comida», ¿no?… pues bueno, no, no es así.

Mi primer día en la clínica para tratar mi trastorno alimentario en Valencia lo cambió todo.

Me recuerdo nerviosa ante las puertas de un piso grande, blanco, que en nada se parecía a un hospital. Chicas con batas blancas, que luego supe que eran terapeutas, iban de un lado a otro con algún que otro «¡buenos días!». Yo no sabía ni dónde meterme, me condujeron a una sala más amplia, donde enseguida me encontré con algunas de las que serían mis compañeras de lucha en este camino. No hubiera sido posible sin ellas.

El ambiente de la clínica especializada en trastornos de conducta alimentaria enseguida me tranquilizó, y me pude sentir como hacía mucho que no me sentía: comprendida, respaldada y segura. Todas coincidimos en que CTA es, durante un tiempo de nuestras vidas, ese pequeño rincón del mundo donde puedes estar a salvo. Y luego, una vez acabado el tratamiento, pasa a formar parte de ti, de tu persona y de tu corazón.

Primera semana de Tratamiento de un TCA

Mi primera semana allí, como la de muchas, fue intensa. No quería estar allí, no quería tener que comer con más gente (compartíamos tres ingestas: almuerzo, comida y merienda), no quería nada de aquello. No entendía por qué, además de talleres nutricionales, también nos hablaban sobre las emociones, la autoestima o el famoso «autocuidado».

Sin embargo, el problema era que no me daba cuenta de que realmente sí  que estaba enferma y que necesitaba ayuda, más allá de «comer más».

Poco a poco, está visión fue cambiando. Mis dos terapeutas (una nutricionista y una psicóloga que han sido, y son, fundamentales), hicieron que me diera cuenta de que no estaba viviendo: estaba sobreviviendo.

No sólo ellas, también todo un equipo de profesionales nutricionistas y psicólogas me han ayudado en el proceso, gracias a talleres con el resto de pacientes, en el que podemos compartir nuestras experiencias, lo que sentimos, y qué es lo que nos preocupa.

Todas ellas son las que nos ayudan a entender qué nos pasa, poner nombre a lo que sentimos, que recursos podemos utilizar, para, así, aprender a manejar lo que nos sucede.

En definitiva, salir adelante. Porque, con ayuda, se puede salir de un Trastorno Alimentario.

Y sí, como he dicho antes, CTA con todo el equipo y mis compañeras, me han salvado la vida.

El avance del tratamiento de mi TCA en Valencia

Aquí decimos que el tratamiento de un Trastorno de Conducta Alimentaria es en sierra porque, como todo, también tiene sus bajadas, pero siempre, siempre, hacia adelante.

Ha sido y es un camino difícil. Entender la raíz del problema es fundamental para poder solucionarlo, y aquí nos enseñan y ayudan a ello. En CTA inicias un proceso de crecimiento y evolución personal con el que vas construyendo las alas para, algún día, poder volar muy muy alto.

Aunque es un camino duro, en ningún momento estás sola. Cuentas con el apoyo de terapeutas, y aprendes a volver a confiar en tu alrededor, y a que éste comprenda qué es lo que te ha sucedido. Sin duda, mi ingreso en CTA ha sido una de las mejores decisiones que podría haber tomado nunca.

El día a día con un Trastorno de Conducta Alimentaria

Al empezar el curso, mi día a día se basaba en CTA y el instituto, porque sí, lo compaginé con el tratamiento del TCA.

Aunque al principio no lo veía nada claro, día a día fui ganando más estabilidad (emocional principalmente) hasta que, sin esperarlo, me di cuenta de que empezaba a desenterrar una Paula que hacía mucho que no veía la luz. Los problemas nutricionales se quedaron un poco más apartados para poder hacer frente a lo más psicológico, aprendiendo mientras tanto a saber cuidar de mí, y conocer lo que necesito. Ojalá a todos nos enseñaran estas cosas desde pequeños.

Agradecimientos por marcar el camino de curación del TCA

Gracias, de verdad, por todas las personas que me han ayudado a llegar hasta aquí; y a ti, sí, tú que me estás leyendo, por dedicarme un minuto de tu tiempo.

Solo espero que os sigáis informando, que os entre la curiosidad por saber un poco más de trastornos alimentarios como estos…y, eso sí, que quede claro que hay mucho más allá de la comida.

PD: a mis chicas de CTA… ¡sois unas guerreras! Os llevo en el corazón»

Si crees que puedes estar sufriendo un TCA o conoces algún familiar o ser querido que se encuentre en esta situación, te animamos a contactar con nosotros.

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