Tras el Trastorno Alimentario, me perdono, acepto y me quiero

Pedir perdón o pedir disculpas es algo bien diferente, y la gente siempre se pregunta cual es más difícil, creemos que al pedir perdón a nosotros mismos y a nuestro cuerpo es un acto heroico, porque reconocemos que nos hemos hecho daño a nosotros mismos.

Tras un TCA, Querer, Aceptar y Perdonarse a uno mismo

En esta carta veremos las palabras profundas y sinceras que siente una persona que ha sufrido un trastorno alimentario en Valencia y ha dejado el hospital de día de la clínica CTA y decide darse el perdón necesario para poder quererse y aceptarse y vivir de forma plena su nueva vida.

Necesito perdonarme porque ya no puedo más, me rindo ante mí y me perdono. Me perdono por no haber sido la hija perfecta, por no haber ejercido el papel de hermana, por mis celos, mi envidia,y tratar siempre de llamar la atención, por mi enfermedad… no me dejaron actuar como yo quería, y por eso no caigo al victimismo, al contrario, me responsabilizo de mi comportamiento, actué en ese momento como pensaba que debía hacerlo.
Me perdono por haber caído en la anorexia, eran tiempos muy complicados para mí, en Valencia se juntó todo, fallecimiento de mi abuela, repetía curso, fue una vía de escape. No supe o no quise escoger otro camino, me resultó más sencillo refugiarme y comenzar a «tontear» con la anorexia.
Me perdono por haber mantenido tantos años una relación sentimental, otra vía de escape más a mi dolor y sentimientos, la necesidad de ser el centro de atención de alguien, la necesidad de recibir un beso, un abrazo, unas caricias, porque lo necesitaba, pero realmente, ese cariño lo esperaba ansiosamente de mi madre.

La familia, factor clave en un paciente con Trastorno Alimentario

Su situación en esos momentos también era muy dura, pero la perdono a ella también, no supo hacerlo de otra forma. El dolor, la culpa, la angustia la atravesaban, no veía salida alguna, y se refugió en ella misma, no lo pagó conmigo, sino lo pagó con ella misma. La depresión se apoderó de ella, poseyéndola, sin dejarla actuar, ella estaba presente pero su alma partió con mi abuela y me perdono por no haber estado con ella en cada momento, por intentar desaparecer, huir, en cada ocasión que se presentaba.
Nunca vi el peligro, por permitir que me hiciesen daño, psicológica y físicamente en algunas situaciones, pero no podía huir en ese momento, el miedo me bloqueó por completo, el odio hacia mí misma, el pensar que alguien aparte de mí misma me estaba destruyendo, el pensar que me lo merecía por no haber sido la niña, adolescente y mujer perfecta, el pensar que no era digna de querer.
Me perdono por no haber sabido decir «No» en muchas ocasiones, por preferir sufrir yo antes que hacer sufrir. Por ser tan confiada de todo el mundo, a sabiendas de que en el fondo sé que me van a lastimar, no puedo evitarlo, o al menos, sé a lo que me expongo, pero interiormente quiero reforzar el calificativo de ¨no soy digna¨, ¨me lo merezco¨, que desde muy corta edad llevo arrastrando conmigo.

Cambio de perspectiva después del TCA

Me he dado cuenta de que he sido infiel a mí misma, por haberme auto insultado muchas veces hasta tal punto de querer desaparecer de esta vida, porque reconozco que en más de una ocasión he deseado con todas mis fuerzas que me ocurriese alguna desgracia para dejar de sufrir ya de una vez por todas y no seguir lastimando y amargándole la vida a los de mi alrededor.
Se que no puedo ser como me gustaría ser, no puedo ser perfecta y agradar a todo el mundo, siempre habrá alguien a quien no le gustará alguna de mis cualidades, y por ello, ¿qué voy a hacer? ¿mostrar tantas veces una persona que no es en realidad? ¿tanto me compensa? Sinceramente, me auto respondo: no me compensa, al contrario, me hace daño ya que no me ayuda a enfrentarme al mundo, vives en una realidad paralela, sin enfrentarte a tus miedos.

Me perdono por los momentos en los que me he encontrado perdida, dolida, fracasada, infeliz y desesperada…

Merezco ser feliz y quiero ser feliz, ahora en esta nueva etapa que me he dado con la ayuda de la Clínica CTA, pediré solo disculpas, se decir que no, se que no estoy sola y que puedo manejar las cosas de mi vida, porque soy yo la que lleva el timón de este barco.

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